Nos comentaba Cruzcampo en los comments de un post anterior que la granhermanitis no era algo exclusiva de políticos y burócratas, sino más bien un defecto que afecta a más de uno; luego, Freman, nos decía que en democracia es imposible dar un porrazo a un gigante que intenta convertir nuestra sociedad en la novela de Orwell. Como véis, el autor de 1984 - el cual se alistó en las brigadas internacionales en la guerra civil española defendiendo lo que más tarde criticaría en su obra- nos dejó bastante para reflexionar.
Así, me he acordado del anuncio de Macintosh de 1984 que creo que habla por sí solo:
Una campaña publicitaria que, para mí, es una de las mejores de la historia, que fue emitida en el descanso de la superbowl yanqui (en el que millones de espectadores miran atontados la televisón). La trama consiste en como un montón de personas están embobadas escuchando las palabras del gran hermano en una pantalla y una chica por medio de un mazo la rompe ante la impasividad de los demás. Cabe destacar que en sus orígenes se hizo para denunciar el dominio de IBM sobre las computadoras, aunque con el tiempo se sabe que Apple se equivocó de enemigo y no se dio cuenta de Microsoft.
Y tal vez no tengamos un mundo de David y Goliat; o como dice Rakras, hasta David tenía un ejército a sus espaldas, pero creo que todos tenemos, de distintas formas, la potestad para dar un porrazo a esa pantalla por donde habla el déspota Gran Hermano. Ya sabéis, las elecciones están a la vuelta de la esquina.